Cazafantasmas

– Bien, señores, – decían que no existían los fantasmas.

– ...la estrategia es sencilla: –, que eran viejas supersticiones.

– ...llegamos, salimos, limpiamos la zona –, manifestaciones culturales de miedos atávicos.

– ...y en dos minutos salimos cagando leches –, cuentos de viejas para asustar a los niños.

– ¿entendido? –, y ahora estamos aquí...

– ¡¡¡ SEÑORA, SÍ, SEÑORA!!! –, armados con estas mierdas psinópticas o como cojones se llamen.

– Eso espero –, a punto de ser arrojados a las puertas de infierno.

– Porque no esperaré por nadie –, listos para aniquilar almas perdidas

– ...como nadie esperará por mí –, combatiendo contra nuestros propios padres.

– ¡¡¡ SEÑORA, SÍ, SEÑORA!!! –, la mayoría de ellos son novatos, unos críos.

– ¡Sargento!, – ese soy yo, – todo suyos.

– Bien, chicos –, este es el peor momento.

– Esta vez vamos a tope –, la mayoría de ellos no volverá.

– Una incursión rápida, ya habéis oído a la teniente: –, la mayoría será arrastrado al bando enemigo

– ...dos minutos –, y aún así me miran como si yo les fuera a mantener a salvo.

– Sincronicemos relojes a las cero cero en tres, dos, uno, ahora –, cuando no sé si podré salvarme a mí mismo.

– Mi sargento, ¿reparto ya los animales? –, Bowell, uno de los pocos con algo de experiencia junto a la teniente y a mí.

– Adelante Bowell–, queda poco para tocar tierra.

– Cuidad los gatos, pueden salvaros la vida –, tiene gracia que los viejos mitos estuvieran en lo cierto,

– Y recordad: un canario en cada unidad –, aunque probablemente fueran autentica historia.

– En zona cero dentro de treinta segundos –, el piloto da el último aviso encendiendo las luces rojas.

– ¿Todo listo sargento? –, la teniente permanece impasible.

– Todo listo, mi teniente –, ha visto ya demasiada muerte.




En treinta segundos, con una taimada calma el aerodeslizador se posa sobre el desierto que antes fue un barrio residencial de alguna capital europea olvidada. Ahora lo único que alcanza a ver la vista es un erial negruzco y agrietado, bañado por la luz mortecina de un sol de sangre. Apenas una leve brisa levanta algo de ceniza del suelo. Pero es el absoluto silencio lo que más me sigue impresionando.




– Bien, – la teniente nos pone en marcha,

– ...en grupos de cinco – la batalla va a dar comienzo

– Al mando: Bowel, Jax, Marina y el Sargento – aún no los vemos pero ellos ya están aquí, lo presiento.

– Cuatro conmigo cubriendo la evacuación –, cuatro soldados se apostan a mi lado.

– Un minuto cincuenta segundos desde ahora –, cuatro novatos.

– ¡Vamos, vamos, vamos! –, cuatro niños.

Nos dispersamos unos metros en torno al aerodeslizador corriendo en abanico durante treinta segundos. Entonces las quitamos las capuchas a los canarios. Y el abisal silencio se rompe. A medida que los asustados pájaros pían, surgen los iracundos gritos de los espectros que delatan así su posición. Comenzamos a disparar nuestras armas y poco a poco el enemigo toma forma visible. Aquí la cordura se balancea al borde del abismo. En su mayor parte son hombres y mujeres, hay también niños, que gritan deformando sus ya demacradas facciones, desesperados ante el dolor de contemplar lo que nunca más podrán tener. Hay cientos en torno a nosotros buscando la forma de acabar con su sufrimiento, la forma de acabar con nosotros llevados por la ira y el deseo de que todo desaparezca, comenzando por este pequeño grupo de hombres que intenta aplazar el fin del mundo.




– ¡Un minuto! –, la teniente avisa por el intercomunicador.

– ¡Vamos, sacad los gatos! –, gatos: el modo más efectivo de devolver las almas perdidas allá de donde nunca debieron salir.

– ¡Mi sargento, nos rodean! –, sus ojos guardan el secreto del más allá.

– ¡Maldito bicho! –, lástima que sean tan ariscos.

– ¡Soldado no deje escapar a ese animal! –, un soldado sin gato es un soldado muerto.

– ¡En círculo, joder! –, el menor contacto con los fantasmas es mortal.

– ¡Agrupaos! –, y nadie te prepara para estas terroríficas visiones.

– ¡Soldado vuelva al círculo! –, el miedo y la curiosidad juegan en tu contra.

– ¡Sargento, voy a por Ada! –, el menor contacto y pasas a las filas de enemigo.

– ¡Soldado, quieto, no abandone la formación! –, incluso el sentido del honor juega en tu contra.

– ¡Un minuto y veinte segundos! –, la disciplina es lo único que quizá pueda salvarte.

– ¡NOS VOLVEMOS YA! –, y esta es la única orden que nunca hay que contrariar.

– ¡Mi sargento no podemos dejarlos ahí! –, dudar es morir.

– ¡Vamos, vamos, vamos! – hoy vuelvo con dos hombres a casa, ha sido un buen día.




Los científicos tenían razón. En el universo había más de cuatro dimensiones, en concreto dos más espaciales y otra más temporal. Los canarios encabronan a los espíritus atrayéndolos a nuestro plano. La frecuencia de su trino sincopa las partículas en la cuarta dimensión espacial haciéndolas girar y que pasen a la tercera y segunda, apareciendo como figuras sin volumen. Las armas que llevamos los ionizan apenas el tiempo suficiente para que los gatos puedan realizar su conjuro. Nada místico, algo relacionado con la forma en que la luz se refleja en sus ojos, esto proyecta las almas a través de la segunda dimensión temporal de modo que nunca más pueden regresar a nuestro espacio-tiempo.




– ¡TODOS DENTRO! – los motores del aerodeslizador están ya encendidos

– ¿Número de bajas? –, la teniente directa al grano.

– Dos, señora –, mi grupo ha sido el más afortunado.

– Buen trabajo, sargento –, Bowell ha vuelto solo. – Ahora descansen, – Jax regresó con una chica en estado de shock, – volvemos a casa –, del equipo de Marina no volvió nadie.

– ¡Señora, sí, señora! –, la teniente permanece impasible.

– Descanse sargento –, ha visto demasiadas muertes.


6 comentarios:

azabache dijo...

Cada día me sorprendes más, me parece una de las formas de utilizar el lenguaje más interesantes que he leído en mucho tiempo.

Besos, y sigue así.

Lúcida dijo...

Menudo ritmo tieen el relato.
Me gustó.

Nausicaa dijo...

Wow, que subidón!

AviAdorA de metAl. dijo...

¡Joooooooooooder! pero bueno, me parece absolutamente GENIAL.
Me moló mucho eso de que un soldado sin gato es un soldado muerto, ja ja, pero mé moló más el rollito de la teniente. ¡Como sabes lo que nos gusta, jodío!

"Aquí la cordura se balancea al borde del abismo" TE LO PLAGIARÉ, aviso

Daniel Turambar dijo...

Gracias chicas, me alegra de que os haya gustado. Por cierto le intenté dar un punto cómic. Pena de no saber dibujar...

Tunez dijo...

Otra persona mas que se queda anodada con tus textos, son realmente impresionantes. Eres capaz de hacer que nos sumerjamos en el papel de los protagonistas, no se como eres capaz de darle tantismo realismo a un simple texto, pero te felicito por ello.

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