Verano del '88




*Videorrelato: preferiblemente leer a pantalla completa.


Por petición actulizo con el texto del relato, ahí queda.

Estaba en su mejor momento. O eso quiso pensar. Lo peor ya había pasado. Esta vez lo haría bien. No volvería a dejar que se desbordaran sus emociones arrasando con todo a su paso.

Adaptarse y fluir sería la clave de su éxito. El rumbo hacia la estabilidad estaba marcado. Tal vez habría algún recodo donde debería prestar especial atención para no estancarse. Tal vez en algún punto su curso se volvería sinuoso. Pero allí donde pudiera canalizaría todo su saber para conseguir llegar a convertirse en aquello que creía desear. Sabía que no sería fácil, remontar nunca lo fue. Esta vez estaba armado con una paciencia redescubierta y una mirada cristalina (por mucho que se empeñaran en enturbiarla).

Entonces llegó ella, torbellino inesperado. No pudo evitar entregarse al juego y dejarse elevar al ritmo vertiginoso que marcaba su conversación. La noche, la dulce brisa que emanaba de sus labios, la trampa perfecta. Arremolinar hojas marchitas y lanzarlas lejos. Ascender más allá de las nubes. Sacudir miedos de un soplo y sentir el vértigo del salto al vacío. Poder, por fin, contar las estrellas con los dedos de una mano... Fue, simplemente, irresistible.

Y pasaron raudos los fríos días, y las noches se templaban con ese siroco cargado de complicidad que le trajo aromas de dulces promesas. Y nada más importaba que esos instantes (aún intuyendo que no durarían).

Se sorprendía follando unas brasas que creía sofocadas. Y no pudo evitar recordar a aquella niña que le trajo de cabeza durante un par de semanas el verano del ochenta y ocho cuando, apenas siendo un crío, ya apuntaba maneras de ingenuo dispuesto a dejarse llevar allí donde le está vetado el acceso, siguiendo una mera ilusión.

Ya entonces esa llama era avivada con el leve soplo de un pestañeo (su pequeño corazón se inflamaba con tan sólo tenerla cerca). Ya entonces era capaz de ahogarlas en la duda tras un ambiguo desaire (que no lo era). Y ya entonces se resigno a disfrutar de su calor mientras durara, guardando después el recuerdo en un tarro de cristal para poder contemplarlo sin peligro en las indiferentes noches de invierno.

Hipnotizado olvidó que estaba a varios pies del suelo cuando ella, voluble huracán (ningún reproche, es que esa es su naturaleza) se marchó un par de semanas después por donde vino, dejándolo caer de nuevo entre papeles revueltos, un propósito maltrecho (nada que no pueda arreglarse, por otro lado) y un ánimo resignado.

Y por un instante miró al cielo y la echó de menos. Y repasó su colección de despedidas en el recodo umbrío donde suele regresar cada vez que dice adiós. Allí estaban todos los suspiros que se le fueron escapando, todas las pequeñas chispas que no llegaron a prender.

Por suerte recuerda, mientras hace volver las aguas a su cauce, que pronto dejará de añorar ese viento indomable, que jugar con fuego nunca fue lo suyo (siempre acaba quemándose).

Y retomará su curso, acumulando más sal en cada mirada atrás, en cada abrazo a las tenues ascuas domesticadas por la memoria, volviendo a mirar hacia delante, centrado de nuevo en su tarea, estudiadamente contenido y en calma, regalándose consuelo en las tardes rojas, buscando la serenidad perdida, volviendo a comenzar…

Hasta el próximo vuelo.



11 comentarios:

Daniel H. M. dijo...

Probablemente mañana me arrepienta de haber publicado esto, pero con mis 38'5 de fiebre poco más doy de mí. Me voy a dormir con un par de termangiles.

Nausicaa dijo...

Jajaja, espero q estes mejor, y no te arrepientas, es una propuesta muy interesante, a mi me ha gustado :)

AdR dijo...

Andaaa, no te vas a arrepentir, hombre!

Ponte bien, una tortilla de paracetamol, bien tapadito y mañana como nuevo.

Es una manera original de presentar un escrito, y la música le viene que ni pintada. Me gusta Pink Floyd.

Abrazos

Teddy Earley dijo...

Ajá, una historia de calores en mitad de la fiebre. Para acabar tostado.

No hay nada de qué arrepentirse. Espero que ya esté bien.

Daniel H. M. dijo...

Ya estoy mejorcito, gracias. Y sí me arrepentí, pero como uno es así de descastao no me hice caso y ahí queda para los restos. Eso sí no prometo no volver a liarla en otra ocasión.

Nos leemos. ;)

b4u dijo...

Un momento, ¿he leído bien? ¿has escrito... follando?
;)

Daniel H. M. dijo...

Sí, eso he escrito ;)

anys dijo...

Gracias por el comentario, ¡por su puesto que es una señal!jijiji
también a mi me gusta tu estilo,
seguimos en contacto.

Daniel H. M. dijo...

Nos leemos, pues ;)

poeta de luna dijo...

A menudo el amor,la amistad,el cariño,nos traen almas y al mirarlas nuestros ojos se dilatan y nuestro mundo se encoje hasta solo abarcar ese alma que ahora es tu vida...sabes que quizás,tu corazon acabara herido,pero miestras dura,es tan real,tan eterno,que no importa llorar mientras antes hayas sonreido de verdad..

Daniel H. M. dijo...

Pues eso era ;), hasta el próximo verano.

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