Proyección de paso - De paso (III)

Ella sigue durmiendo, apoyada en su hombro, abrazada a su brazo, y maldiciendo en sueños la separación que impone la butaca del cine. Él permanece ensimismado por la belleza austera del desierto iraní desplegada ante sus ojos, en secuencias eternas llenas de un misticismo tan etéreo que, apenas es apercibido, desaparece dejando un liviano rastro que no puede dejar de buscar.


Él le hace comentarios en susurros que no escucha. Despierta e intenta mantener la atención en la pantalla, pero donde él ve un evocador contorno entre las montañas ella no ve más que piedra y arena. La música chirría en sus cansados oídos, los aburridos personajes pasan el tiempo mirándose sin hacer nada rompiéndole los nervios. Sin embargo él parece ensimismado, casi abducido por este tostón soporífero.


Ella intenta recabar su atención deslizando una mano bajo su camisa y comenzando a dibujar promesas de deseo en la tersa piel del joven sin obtener respuesta alguna. Ataca entonces una rodilla con intención de subir despacio hacia la entrepierna, mientras la lengua busca el oído. Él detiene el avance por ambos flancos bruscamente y le recrimina lo inoportuno del momento, mientras anota mentalmente las sensaciones que le evoca el atardecer del desierto, preguntándose si será capaz de plasmar parte de esa belleza en sus relatos.


Ella, harta de la situación, se marcha a la cafetería. Dos horas de tortura han sido suficientes. Le pide un gintonic al camarero mientras se enciende un cigarro. No debían haber entrado, piensa. El camarero le indica que no se puede fumar en la cafetería y que no les queda tónica. ¿Cómo había terminado en esta ridícula situación? Le pide un café solo. Iban paseando sin propósito alguno y él vio el cartel en la entrada de la filmoteca. Joder, el café está hirviendo. No pudo negárselo, últimamente no puede negarle nada, tal vez por sentirse aún culpable por intentar dejarlo. Pide un vaso con hielo. Pero ahora está segura no va a abandonarlo. No tengo edad para esto, refunfuña. Tras el café pide un bourbon. Hay que joderse, dice para sí, va a ser que le quiero.


Él aparece cuatro copas más tarde, sonriente, seguro, joven, demasiado joven, piensa de nuevo. Pero no entra en la cafetería, pasa de largo un momento y luego cruza de vuelta ante el hueco de la puerta abierta. Pide la cuenta al camarero que ya la tiene lista, y paga. Se levanta del taburete y siente el alcohol agolparse en su cabeza.


– ¿Ah, estabas aquí?, pensé que te habías ido a casa.

– No, te estuve esperando.

– Perdona, de habérmelo dicho…, la charla se prologó un poco.

– Bien, no importa, llévame a casa estoy cansada.

– ¡Ay!, pero íbamos a ir a cenar con la directora para seguir charlando, ¿sabes?, han quedado muchos temas abiertos.

– ¿Íbamos?, yo no estoy para cenas, mi amor, llévame a casa.

– No, claro, tú no. Íbamos a ir la directora, su ayudante y la organizadora del ciclo. Pero si quieres que te lleve a casa…

– No, ve, ve. Yo buscaré un taxi.

– Genial, gracias. ¿Oye, me puedes dejar dinero?

– Claro, ten.

– Bien, bien, intentaré no llegar muy tarde. ¡Hasta luego!

– ¿No me das un beso?


Él la besa, aunque sus mejillas casi ni se rozan y apenas percibe su aliento, que sale disparado hacia un grupo de mujeres jóvenes, guapas y tersas, con pinta de zorras, que le dan la bienvenida entre risas y abrazos. Permanece un instante en la calle sin saber qué hacer. Siente que el final de esta escena se lo han robado. Sube a un taxi de forma automática y, de repente, se da cuenta de que siente un miedo atroz. De repente, se da cuenta de que realmente se ha enamorado.


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16 comentarios:

contrahecho dijo...

Yo creo que no está enamorada. Conozco esa sensación y la has descubierto en ciertos momentos del relato..., con la edad que tiene, dónde va a encontrar otro pimpollo que le haga volver a la juventud?, aunque sólo sea en pequeñas dosis...
Un saludo

Lúcida dijo...

Hasta la médula... y fíjate que ese hubiera sido elm mejor momento para huir.
Muy interesante está esto

Nury dijo...

"Malhaya quien en promesas de hombres fía" (qué quieres, estamos en la época de leer las Leyendas de Bécquer)

Hablando en serio, yo creo que sí está enamorada, porque si no, no se entiende... Que pase de ella en el cine, que la deje más tirada que una colilla para cenar con dos gachís... todo tiene pase. Pero... ¡pedirle dinero!

Leyendo estas historias acabaré pensando que el príncipe azul no existe. Y no puede ser. Las películas de Meg Ryan nunca me engañarían

Daniel H. M. dijo...

contraecho: a veces la diferencia entre enamoramiento, encoñamiento o simple calentón no se aprecia hasta que pasa el tiempo. Saludos a la pimp... a maricarmen (me encanta ese anuncio XD)

lúcida: ya se sabe, no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos (o algo así). ¡Gracias por seguirme! ;)

nury: ¿Dónde está la promesa? Y sí, me temo que los príncipes azules acaban destiñendo, así que fíate y no corras. En cuanto a Meg..., ains. Be7 (era así, ¿no?)

pati dijo...

El libro. Tu libro.

De repente, siento una necesidad tremenda de tenerlo en mis manos...

;)

Sigo leyendo...

Besos :)

p.S.: Qué a gusto se queda una criticando ;*

Daniel H. M. dijo...

Sí, el mismo que ves en la barra de la izquierda, a falta de alguno mejor. Ya sabes, ¡reclama tu premio (ver sección de contacto)!

azabache dijo...

¿Enamorada? No, querría estar enamorada, pero sólo está agarrándose a un clavo ardiendo... No sé por qué, pero llevo tus tres capítulos queriendo romper esta pareja... Me lo voy a tener que hacer mirar...

b4u dijo...

Esto... ¿el manoseo en el cine cuenta como sexo?

Daniel H. M. dijo...

azabache: jejeje, sí, dan ganas de repartir collejas a ver si se centran. A ver cómo acaba, ya queda menos.

b4u: hombre... como sexo, sexo... Tranquilo en la próxima entrega (ojo spolier) consuman.

prestamos personales dijo...

no sera culpa de las copas?

Daniel H. M. dijo...

¡GENSANTA!, se ha desbocado la gestión de comentarios, de momento se ha colado un spamer (lo siento prestamospersonales pero es lo que eres al poner una url comercial sin venir a cuento). Lo peor es que no puedo eliminarlos, así que de momento los voy a inhabilitar hasta que se arregle el embolao.

Disculpad las molestias, para cualquier cosa tenéis mi email en la presentación (arriba a la izquierda, pinchad en mi nombre)

Daniel H. M. dijo...

Bien, padawans, parece que he devuelto el equilibrio a la fuerza.

Pati, amor, lo siento pero me temo que la moderación de comentarios viene siendo necesaria, tú tranquila que tus comentarios llegan y si en 24h no están publicados me puedes dar de collejas, pero ha sido quitarla y colarse un spamer (prestamospersonales, mantengo tu comentario pero sin enlace y aunque sé que es tu trabajo no me mola que me cuelen publicidad tan descaradamente) y volverse ésto loco por un momento (aún no anda fino del todo...)

Así que lo dicho, parece que está todo en orden (más o menos), disculpad las molestias, (vale tampoco ha sido para tanto, lo sé, lo sé). A ver si no hay más sustos.

Besos a todas y palmaditas en la espalda para ellos ;D.

Eithne dijo...

Hola!!
Acabas de ganarte una lectora más.
Me encanta como escribes y los relatos son tan reales como la vida misma.
Ya tengo lectura para todo el día, jiji.

Un saludo!

;)

luna dijo...

¿Amor? ¿No será dependencia?

A veces los confundimos.

PD: recuperando el tiempo esquivo.

Besossss.

La Maga dijo...

¿Apercibido? Creo que es más bien percibido, una pequeña errata, pero me encanta el relato.

Daniel H. M. dijo...

Hola chicas:

Eithne: Bienvenida y gracias por tus crítcas ;), bueno veo que has leído los más "normales" ya verás algunos menos reales. Pues eso, tooooodo tuyo.

luna: El amor es lo que te tiene, que se confunde con casi de todo. Pero a lo que vamos, ¿qué será lo que te tiene abducida..? A ver cuando sacas un ratín y nos cuentas. Besos mil.

la maga: puede que sea un localismo, en el drae no viene, llamémoslo licencia jejeje. Ya queda menos para el siguiente capítulo (con erótico resultado), que ya conoces (Creo) del taller.

Acercade mi y otras farsas

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Relatario 2009

ISBN: 978-84-9981-005-8

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