Último tren

– …

– Como a las diez y media o así.

– …

– Sí… ¡Oye, espera que estoy subiendo al tren!

– …

– Vale, vale. Perdona.

– …

– No, tú no, un chico, que le he dado con el bolso.

– …

– Niño, estoy en el tren luego hablamos, ¿vale?

– …

– ¡Que sí mi amor, que no me olvido de la cena!

– …

– ¡Que sí, que sí!

– …

– Venga, un mordisquito.

– Perdona, me has entallado la chaqueta.

– ¡Ay!, perdona tú. Con el móvil no me di ni cuenta.

– Tranquila no es nada, sólo que me tiraba al pasar de página.

– ¿Qué estás leyendo?

– El príncipe, de Maquiavelo.

– ¡Anda!, ¿el de el fin justifica los medios? ¡Qué retorcido!, ¿no?

– En realidad esa frase no aparece en el libro.

– ¿A no? Pero el libro va de eso más o menos.

– ¿Lo has leído?

– No, en realidad no, pero por lo que he oído.

– Ya.

– Hombre no creas que soy así. A ver, yo leo otras cosas, en casa y eso. Pero no en el tren.

– ¿No te concentras?

– No, es que prefiero charlar.

– Ya, veo.

– La gente se queja de falta de trato con los demás y al entrar a un sitio lleno de personas con las que poder relacionarse, ¿qué hace?

– ¿Lee?

– Eso. O se pone música, o se finge dormir. Vamos que se aísla de los demás dejando bien claro que no quiere que le molesten.

– Bueno, no siempre.

– ¡Ay! ¿Te estoy molestando? Nada, nada, perdona, sigue con tu libro, no quiero pienses que soy una pesada o algo así.

– Tranquila.

– Vale. Pues lo que te decía, que la gente se queja de lo solos que están y luego no hacen nada para relacionarse.

– Bueno, tampoco sabes qué vas a encontrarte.

– Sí, claro ahora todos somos unos asesinos-secuestra-niños y es mejor ni dar ni los buenos días.

– Tampoco es eso. Pero, ¿quién te dice que yo no soy un psicópata?

– ¿Tú?

– ¿Tan raro lo ves?

– Bueno un poco serio sí que pareces pero no un psicópata.

– Ten en cuenta que los verdaderos psicópatas son muy inteligentes. Y una de las cosas que primero aprenden a hacer mejor es pasar inadvertidos, fundirse con el entorno por así decir.

– ¿Por eso estabas leyendo?

– Por eso simulaba que leía, en realidad estaba observando al resto de pasajeros.

– ¿Para qué?

– Bueno, ya sabes, buscando una posible víctima. Hay que ser meticuloso y elegir con cuidado y el tren es un sitio ideal para observar disimuladamente a la gente.

– ¡Qué cosas tienes!

– Además gran parte del placer se obtiene de la observación y el seguimiento de la presa, saber dónde vive, conocer sus rutina diaria, sus rutas, qué le gusta hacer en su tiempo libre, con quién se relaciona. Incluso entrar disimuladamente en su vida sin que se de cuenta.

– Parece muy entretenido.

– Y laborioso. Hay que saberlo todo para poder decidir dónde y cuándo atacar de la forma más segura. La paciencia y el método lo son todo. Porque, claro, es importante que no te pillen.

– Claro, claro.

– Y luego, cuando el plan ha sido más que revisado, el sitio elegido y llega el momento de actuar todo es más sencillo y se disfruta más. Aunque hay que tener en cuenta que siempre pueden surgir imprevistos.

– ¿Imprevistos?

– Sí, puede que esa noche a la víctima le dé por ir acompañado, o que un paseante aparezca de repente, o se ponga a llover. Vete a saber. Hay que estar preparado para cualquier cosa.

– Vamos, tener un punto de paranoico. ¡Je, je!

– Algo así. ¿Te hace gracia?

– Un poco. No te lo tomes a mal, se ve que sabes del tema, pero es que no te pega el ser un psicópata.

– ¿No?

– No. Además si lo fueras estarías cometiendo un gravísimo error.

– ¿Sí?

– Claro, me estás contando tus secretos en un tren lleno de gente.

– ¿Y?

– Pues que te están escuchando y cualquiera de ellos podría identificarte si pasara algo.

– Bueno, ahí no las tengas todas contigo.

– ¿No?

– De las otras trece personas que hay en el vagón, tres van durmiendo y aunque fingieran están lo suficientemente lejos como para no enterarse de nada, la madre tiene bastante con controlar las peleas de los dos críos, los cinco que llevan auriculares tienen la música tan alta que probablemente no oigan nada un par de horas después de quitárselos, la chica que lee a Murakami estuvo hablando con lenguaje de signos con una amiga que se bajó cuando tú subiste, vamos que es sorda, y el del fondo va tan borracho que apenas consigue mantenerse consciente. Prácticamente es como si estuviéramos solos en el tren.

– ¡Vaya, sí que eres observador!

– ¿Lo ves?

– Pero eso no quiere decir que seas un peligroso depredador de hombres.

– ¡Vaya por dios! Pues nada, tendré que matarte para que te lo creas.

– Entonces tendré que defenderme.

– Pues tendrás que pensar algo rápido, como comprenderás no puedo permitir que te me escapes esta noche.

– Hm. ¿Invitarte a cenar?

– ¿Ahora?

– Te bajas en la próxima parada ¿no?

– Sí, yo…

– Y hoy es martes, no tienes planes para la noche y no dan nada en la tele que te interese.

– No, pero ¿cómo..?

– Además en la paralela a tu calle hay un restaurante pequeñito, encantador. El dueño es…, digamos que amigo. Por cierto, deberías conocer mejor tu barrio, no sabes la de locales interesantes que hay por la zona.

– ¿Cómo sabes…? ¡Ay!

– Tú lo expusiste a la perfección: seguimiento, método, paciencia. En serio, me apetece cenar y seguir charlando contigo pero si te pones tonto tendré que trinchar tu pulmón aquí mismo. Y no será bonito.

– No te saldrá bien, hay cámaras, toda esta gente…

– Sabes que ellos no son un problema para mí. En cuanto a las cámaras…, tú lo dijiste: lo importante es que no te pillen, y yo no dejo nada al azar. Ahora bajaremos y seguiremos charlando amenamente, como un par de desconocidos que comienzan a dejar de serlo.

– ¿Y… luego?

– ¿Es que no escuchas? Vamos hombre, no me hagas parecer idiota. Luego…, iremos a cenar.


_

20 comentarios:

Daniel H. M. dijo...

Dedicado a verovero, de quien nació la idea original.

400eurista dijo...

Muchas gracias por tu amigable comentario que nos llena de ilusión para seguir adelante con el blog!! Un hurra por todos vosotros, hurra!!!jejejejjee ¡¡Y después de saber algo más de nosotros, ya puedes imaginarte "lo eficiente y rápido" (es irónico) que puede ser el servicio de emergencias en Cataluña!!.


Firmado:

~~ DoS SiMpLeS TeLeoPeS ~~

PD: ya puedes pasarte cuando quieras a conocer la nueva reliquia de actualizacion!!jajajajajajaja

Juramos no haber bebido!!!jejeje

contrahecho dijo...

Yo en su día sí leí el príncipe (por imposición universitaria).
Es bueno Daniel, muy entretenido. El cazador cazado. Me ha gustado, de verdad.
Saludos.

Daniel H. M. dijo...

400EURISTA: Mirad que lo de los comentarios lo tenéis un poco raro, aunque tampoco importe mucho, jejeje.

contrahecho: yo lo leí por frikerío, uno es así. Ahora que hay que tener cuidadín y no pasarse de listo.

Gacias por pasaros

Teddy Earley dijo...

Estaba a punto de decirle a la señora que era una pesada, peeeero visto el giro de los acontecimientos me callo y la sigo durmiendo.
Fdo.: el borracho del fondo.

Daniel H. M. dijo...

Ya se sabe: la ópera no acaba hasta que canta la gorda ;D. Saludos

beetle dijo...

Veo que tenemos cosas en común la lectura y la cocina
espero que me cuentes que tal alguna de mis recetas

Saludos gastronómicos

Daniel H. M. dijo...

beetle: en cuanto pruebe alguna. Gracias por pasarte

verovero dijo...

ya te valeeeee, mira que estas loco. Una dando ideas de estar comouna cabra, en plan cachondeo y tu ale, a escribir. Que van a pensar de mi, niño, que tengo una reputación que mantener, ains.

bueno, desde luego, yo no lo podría haber hecho, ni mejor ni peor, directamente no lo hubise podido escribir.

Daniel H. M. dijo...

Ya sabes cualquier cosa que digas podrá ser usada como relato. mwajajajaa. Un beso tú.

luna dijo...

Pero ¿sólo a cenar?. ¿Ni sexo, ni una matanza sangrienta? Ohhhh, ajjajaja.

Eso le pasa por hacerse el interesante. Éstos hombres...

Saludoss.

Daniel H. M. dijo...

Chica, no se puede tener todo. Estas mujeres...

Un mordisquito.

Desnuda dijo...

Lo mismo lo mata de una indigestión jajaja

Muy buen relato
Me gusta Maquiavelo

Daniel H. M. dijo...

No sé, creo que no me he explicado bien. ¿No queda claro que él es la cena? Tendré que revisarlo.

desnuda, gracias por pasar.

contrahecho dijo...

Sin ellas no, Daniel, sin ellas no.
Relaciones siempre, humanas, amorosas, odiosas, pero relaciones.
Ya lo escribió alguien: no es bueno que el hombre esté solo.

Daniel H. M. dijo...

Me salió la vena misántropa, pero no dejé de lado el sin ellas ;D

Antonio dijo...

Excelente relato - Maquiavelo!!!

Daniel H. M. dijo...

Gracias, espero que lo de maquiavelo sea un grito de guerra...

Moon dijo...

Hola!
Lo primero muchas gracias por pasarte por mi blog!! Teniendo en cuenta las tonterías que escribo, y lo bien que escribes tú es todo un halago que te pares y encima comentes. Gracias de nuevo!

Me ha gustado mucho el relato, la verdad. Cuando he entrado he escogido uno al azar y mira tú por dónde me ha gustado. Él es la cena....

Sí señor! mis felicitaciones!! Y leyendo a Maquiavelo, muy bien escogido. En serio está muy bien.

Un beso!

Daniel H. M. dijo...

Me alegra que te gusten mis tontunás, porque al final todos hacemos lo mismo: escribir nuestras tonterías.

Besos.
Nos leemos.

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Relatario 2009

ISBN: 978-84-9981-005-8

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